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miércoles, 8 de junio de 2011

Baños de Montemayor (Cáceres)

Baños de Montemayor es un municipio español, en la provincia de Cáceres, Comunidad Autónoma de Extremadura.

MONUMENTOS


A pesar de ser un núcleo relativamente pequeño cuenta con dos iglesias, puesto que el municipio perteneció al mismo tiempo a dos diócesis diferentes: la de Plasencia y la de Coria.

La Ruta de la Plata marcaba el límite de de estas dos divisiones eclesiásticas y Baños de Montemayor está atravesada de norte a sur por ésa vía. La correspondiente a Coria, de Santa María, es la actual parroquia y la correspondiente a Plasencia, de Santa Catalina, hoy es el auditorio cultural de Baños.

Baños Termales


El municipio cuenta con unos importantes baños termales de origen romano, que son los que dan nombre a la población y que siguen en uso en la actualidad, siendo éste uno de los principales centros termales de Extremadura.

Santa Rosa de Lima, hija de Gaspar Flores


Isabel Flores de Oliva (1586-1617), más conocida como Santa Rosa de Lima, la primera santa de América, patrona de Lima y del Perú, del Nuevo Mundo ("de todas las Américas") y de Filipinas (entre otros), fue hija de Gaspar Flores, nacido en Baños de Montemayor, quien, después de pasar por Puerto Rico y Panamá, llegó al Perú como soldado del Pacificador Pedro de La Gasca.

Hacia 1575, cuando Gaspar Flores servía de arcabucero en la guardia del Virrey Francisco de Toledo, casóse con la limeña María de Oliva Herrera, con quien tuvo 13 hijos. Su hija Isabel Flores de Oliva, futura Santa Rosa de Lima, nació en Lima en 1586.

Es la primera santa que antes de ser canonizada -sólo 54 años después de su muerte, en 1617- sería proclamada (cosa excepcional) patrona del Perú (1669), del Nuevo Mundo y de Filipinas (1670)

Un hecho singular provoca que la madre de Isabel empiece a llamarla Rosa: "A los tres meses, como la vio tan linda y hermosa y que le parecía que todo su rostro estaba hecha una rosa muy linda, y en medio de ella veía las facciones de sus ojos, boca, nariz y orejas, como si hubiese puesto su cabecita en una rosa grande de un color muy encendido..." "Quedó admirada de ver aquel prodigioso suceso..." "Aquello fue en un repente sin pensar, y luego se desapareció aquella rosa, quedando el rostro muy hermoso y más lindo de lo que otras veces le había visto..."

Gaspar Flores consiguió el puesto de administrador de un obraje en Quives, un pueblo a 60 kilómetros de Lima ubicado en el Valle Chillón, camino de Canta, en la sierra de Lima. Ahí, junto a su familia, permaneció de 1596 a 1600. Este año todos regresaron a la capital del Virreinato del Perú, y vivieron en una casa del barrio de Malambo, donde hoy se levanta la

Isabel entristecíase de ver que la llamasen Rosa, por ser nombre célebre y de mucha hermosura y belleza, ya que en aquella época no era usual ese nombre. Aunque, según atestigua uno de sus confesores y Prior de Santo Domingo en Lima, Fray Alonso Velásquez, el cambio definitivo a Rosa de Santa María fue a la edad de 25 años, cuando, vistiendo ya el hábito de terciaria dominica, aún seguía prefiriendo el nombre de bautizo. Éste la tranquilizó diciéndole: "¿Pues hija, no es vuestra alma como una rosa en que se recrea Jesucristo?". Con esto quedó tranquila y segura del nombre que le habían dado. Un día, cuenta su madre, Isabel llegó a casa radiante y le dijo: “Madre mía, de aquí en adelante no hay sino llamarme Rosa de Santa María".

En 1615 los piratas holandeses, al mando de Jorge Spilbergen, deciden tomar la ciudad de Lima, aproximándose al puerto del Callao en los días previos a la Fiesta de La Magdalena. La noticia corre pronto hasta Lima y, con ello, la proximidad del desembarco en el Callao, lo que altera los ánimos de los ciudadanos. Ante esto, Rosa reune a las mujeres de Lima en el Templo de Nuestra Señora del Santísimo Rosario (hoy conocido por Basílica y Convento de Santo Domingo) para orar ante El Santísimo por la salvación de Lima.

Apenas llegada la noticia del desembarco, la terciaria subió al altar y, cortándose los vestidos y remangados los hábitos, puso su cuerpo para defender a Cristo en el Sagrario. Los ánimos del vecindario eran alarmantes, llegando a huir muchos de Lima hacia lugares distantes.

Misteriosamente el capitán falleció en su barco, y ello supuso la retirada de los enemigos. En Lima todos atribuyeron el milagro a Rosa y por ello en sus imágenes se la representa portando a la ciudad sostenida por el ancla.

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